Alejandro Piscitelli - Planeta McLuhan
Alejandro Piscitelli es uno de los más destacados intelectuales en lengua castellana en torno a los fenómenos derivados de la integración de Internet en nuestras sociedades. Es profesor titular del Taller de Procesamiento de Datos, Telemática e Informática de la Carrera de Ciencias de la Comunicación Social y uno de los más destacados intelectuales en lengua castellana en torno a los fenómenos derivados de la integración de Internet en nuestras sociedades. Mantiene activos junto a sus colaboradores el diario digital InterlinkHeadlines News 2.0 y el blog filosofitis.
Pensar en Red La mirada de Marshall McLuhan
Poco antes de morir, Marshall McLuhan inició, junto con su hijo y discípulo Eric McLuhan, una sustancial revisión de su obra "La comprensión de los medios como las extensiones del hombre", publicada originalmente en 1962.
Luego de ser criticado y de escuchar a sus colegas que lo tildaban de precientífico, por una supuesta falla estructural en sus trabajos...McLuhan comenzó a hacerse desesperadamente la siguiente pregunta: ¿qué afirmación se podrá hacer acerca de los medios y de las tecnologías de la información que cualquiera pueda poner a prueba, confirmando o refutando? ¿qué es lo que tienen en común todas las tecnologías de la información y de la comunicación? ¿qué hacen?
Para sorpresas de padre e hijo, se toparon con la dura constatación de la existencia de sólo cuatro leyes.
Primera ley, o ley de la extensión: cada tecnología extiende o amplifica algún órgano o facultad del usuario.
Segunda ley, o ley de la caducidad: dado que hay un equilibrio en la sensibilidad, cuando un área de la experiencia se intensifica o eleva, otra queda disminuida o bloqueada.
Tercer ley, o ley de la recuperación: todo medio recupera algo previamente obsoleto.
cuarta ley, o ley de la reversión: cada forma, llevada al límite de su potencial, invierte sus características y se transforma en algo nuevo.
McLuhan y su hijo continuaron incansablemente buscando una quinta ley y no la encontraron. Pero en cambio, descubrieron una armonía interna entre las cuatro leyes y el poder metafórico del conjunto para entender los fenómenos más diversos.
Para poder percibir las sutilezas del análisis que permiten las cuatro leyes de los medios, debemos recordar una y otra vez la mecánica de su funcionamiento, ya que constituyen a la vez una heurística, en tanto herramienta de interpretación, y una taxonomía, ya que permite un orden en cuatro cuadrantes; una forma de descubrir y una forma de acumular intuiciones, información y perspectivas.
En el mismo momento en que el medio extiende alguna capacidad, simultáneamente hace caducar alguna forma más antigua, u otro medio. Al mismo tiempo, recupera un fondo previamente caduco. Todo esto ocurre porque no hay nada más móvil que un medio. En el mismo momento en qye reaccionamos a los cambios causados por él, y somo transformados por su mensaje, no podemos sino modificar nuestra percepción de ese medio.
Lo mismo vale para los modos como juzgamos los mensajes que él irradia.
Uno de los hallazgos de los McLuhan es haber detectado que todos los efectos están siempre presentes, reflejando sistemáticamente la naturaleza de los medios. Es posible aplicar este análisis a objetos cotidianos.
Si bien el trabajo a través de este análisis, permite un curiosos recorrido por los medios a través de estas leyes, no olvidemos que el uso de las cuatro leyes dispara estos recorridos no solo para permitirnos entender sino para anticipar efectos aún invisibles.
Lo más interesante es que nosotros somo ese entorno en el cual los medios actúan y generan cambios. Por eso, al analizar los efectos de los medios, ganamos en capacidad de entender nuestras propias transformaciones.

Probablemente, el medio favorito de Marshall McLuhan hubiese sido Internet
Un gran mérito de McLuhan fue el de poder ver que el mundo cambió una y muchas veces a medida que sufría la inoculación de nuevas formas mediáticas (el teléfono, la radio, la televisión, la web), pero lo hizo por la aparición y propagación de esas formas y no por el contenido mismo transmitido. aunque, el contenido importó e importa (y cuanto) siempre. en breves palabras:
el medio no puede ser el mensaje porque no hay medio sin mensaje.
Ni siquiera la luz eléctrica es un medio puro: brilla para mostrarnos algo, o para dejar alguna otra cosas en la oscuridad, pero siempre es para nosotros, nunca algo en sí mismo.
PISCITELLI Alejandro, "Internet la Imprenta del siglo XXI", 2005, Editorial Gedisa, España.
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